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jueves, 1 de julio de 2010

Rimas- XLI

Tú eras el huracán y yo la alta

torre que desafia su poder:

tenias que estrellarte o que abatirme...

¡No pudo ser!


Tú eras el océano y yo la enhiesta

roca que firme aguarda su vaivén:

tenias que romperte o que arrancarme...

¡No pudo ser!


Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados

uno a arrollar, el otro a no ceder:

la senda estrecha, inevitable el choque...

¡No pudo ser!

Gustavo Adolfo Bécquer

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