Edwards Bernays, el creador de la propaganda y la manipulación mediática

Edwards Bernays ha sido definido como el inventor de la cultura consumista, diseñada para atacar el ego de las personas, convirtiendo un deseo en necesidad.
Es considerado una de las personas más influyentes del siglo XX.

Nació en 1891 en Viena, era sobrino y seguidor de Sigmund Freud. Su familia se mudó a EEUU cuando era un niño. Se graduó en agricultura y periodismo en 1912,  entonces,  comenzó a trabajar en el mundo del periodismo publicando una revista sobre investigación médica.

Su tío Freud al ver que Edward trabajaba en una revista médica, comenzó a mandarle  algunos escritos sobre sus estudios. Al profundizar en los escritos,  Edward comprendió que el ser humano tiene unos "resortes" inconscientes, que siendo pulsados podría hacer que las personas hiciesen o compraran de forma irracional, resumiendo: podía manipular a las personas utilizando el subconsciente. 



Dejó el periodismo y fundó una  empresa para comercializar esta aplicación práctica de las teorías de su tío... y nació la propaganda.

Utilizó las técnicas psicológicas y el psicoanálisis al servicio de la publicidad comercial, del gobierno y de la imagen de las empresas.  Aplicando las convicciones de su tío, sabía que podía hacer que la gente se comportara de forma irracional si se enlazaban los productos (o las políticas) con las emociones y deseos de las personas.

Durante la primera guerra mundial, colaboró con el gobierno de EEUU motivando a los jóvenes para que se alistaran el el ejército
Después de este trabajo Edwards fue llamado por el presidente de la Compañía Americana de Tabaco,  porque en aquel tiempo, las mújeres no fumaban ya estaba mal visto, así que, Bernays envió a un grupo de jóvenes modelos a marchar en el desfile de Pascua de Nueva York. Bernays avisó a la prensa que el grupo de mujeres encendería "Antorchas de Libertad". A su señal, las chicas encendieron cigarrillos Lucky Strike frente a los fotógrafos. El New York Times del 1 de abril de 1929 escribió: "Grupo de chicas fuman cigarrillos como gesto de 'libertad'".
Bernays también contrató a cientos de mujeres para que fumasen en lugares públicos,  pagó a directores de cine para que las actrices fumaran en sus películas. En pocos meses, que las mujeres fumasen se consideraba moderno y sofisticado. Esto le proporcionó millones de dólares a las tabacaleras y a Edward, que se hizo muy rico.

Bernays también fue asesor personal en materia de Relaciones Públicas de varios Presidentes de Estados Unidos (Coolidge, Wilson, Hoover y Eisenhower), y de importantes empresas nacionales e internacionales,  entre las que destacan: Monsanto, Shell Oil, Boeing, General Motors, Pfizer y Goodyear. 
Hitler y Franco quisieron contratar sus servicios, pero Edwards lo rechazó.



En 1928 publicó su libro "Propaganda" donde argumentó que la manipulación de la opinión públicar era una parte necesaria de la democracia:

"La manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizadas de las masas son un elemento importante en una sociedad democrática. Aquellos que manipulan este mecanismo no visible de la sociedad, constituyen un gobierno invisible, que es el verdadero poder gobernante de nuestro país... Somos gobernados, nuestras mentes son moldeadas, nuestros gustos son formados, nuestras ideas son sugeridas, mayormente por hombres de los que nunca hemos oído hablar..."

Bernays también anota en su libro: "En casi cada acto de nuestras vidas diarias, sea en la esfera de la política o los negocios, en nuestra conducta social o pensamiento ético, somos dominados por un grupo relativamente pequeño de personas... que entienden los procesos mentales y patrones sociales de las masas. Son ellos quienes mueven los hilos que controlan la mente del público". 

 En 1955, publicó "La ingenieria del consentimiento" donde Bernarys la definió el concepto como  "la manera de controlar la mente de la gente sin que ésta lo note".
En 1965, publicó  Biography of an Idea: Memoirs of Public Relations Counsel Edward L. Bernays, en el que recorre su trayectoria intelectual, treinta años antes de su muerte.

Edwards llevó una vida muy discreta hasta su muerte en 1995, a los 103 años, en Cambridge, Estados Unidos.




Nosotros, sufrimos diariamente las técnicas de manipulación creadas por este señor. Además, sus métodos han sido mejorados en los últimos años. Desde que nos levantamos, ya sea por la prensa, la radio, la televisión, internet o simplemente paseando por la calle, estamos expuestos a toda clase de publicidad. Recientes estudios afirman que el ser humano se ve expuesto a unos 3.000 impactos publicitarios al día, pudiendo llegar a más de 5.000 en las grandes ciudades.


"Gracias" al trabajo de Edwards, las empresas y los gobiernos han conseguido tener un gran control de la población, aparentemente, vivimos en un mundo democrático, ya no hace falta controlarnos a base de fuerza, ahora nos controlan a un nivel subconscente, y les funciona muy bien, sólo tenéis que mirar a vuestro alrededor. Seguramente, ésta sea la razón por la cual nos resignamos ante los abusos que sufrimos y vamos a seguir sufriendo.

 Espero que después de leer este post, seáis capaces de mirar más criticamente vuestro alrededor, y sobre todo, que no os puedan manipular facilmente.

Saludos!




Fuentes:
http://es.wikipedia.org
http://lucasraffablog.wordpress.com
http://www.taringa.net
http://www.heterodoxia.info
http://introduccion2010.blogspot.com.es
http://educandoparaelcambio.blogspot.com.es
http://suite101.net

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Sobre Patri Caos

Apasionada del cine clásico y devoradora de series. Me encantan las curiosidades, lo retro y lo vintage.
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2 comentarios :

  1. Este hombre creo algo que fue muy explotado y es que la publicidad y propaganda inundan todo hoy en día por lo que no se muy bien si debemos darle las gracias, muchas veces uno acaba harto de tanta sobresaturación de publicidad.

    Aunque creo que me cae bien, se negó a trabajar para Hitler y Franco y pocos fueron quienes osaron renunciar ante tales personas

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  2. No creo que debamos darle las gracias Boris, todo lo contrario, este Señor es bastante culpable de la fiebre consumista.
    Pero hizo bien en no trabajar para Hitler y Franco, a saber qué habría pasado de haber aceptado ese trabajo.

    Pd: la próxima semana estaré de turismo por tu tierra ;)

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