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Enterrados vivos: 4 casos y 8 curiosidades.

"Entierro prematuro" de Antoine Wiertz
Seguramente, ser enterrado vivo sea una de las formas más horripilantes de morir. Desde la antigüedad hasta nuestros días, ha habido muchos (demasiados) entierros prematuros.

En una publicación de 1895, el médico J. C. Ouseley publicó que alrededor de 2.700 personas eran enterradas vivas cada año en Inglaterra y Gales, aunque otros estimaban que el número era más cercano a 800.
En 1896 un director de una funeraria americana, T.M. Montgomery, demostró que  aproximadamente el 2% de los cadáveres exhumados sin duda eran víctimas de un entierro prematuro.

En el siglo XVIII, en Europa aumentó entre la gente el miedo a ser enterrado vivo por error. Se generó un gran debate sobre la certeza de los signos de la muerte: se hicieron varias sugerencias con la intención de buscar signos vitales antes de realizar el entierro, desde derramar vinagre y pimienta en la boca del cadáver, hasta la aplicación de un hierro al rojo vivo en los pies e incluso en el recto. 

Hoy en día en España, está prohibido por ley enterrar a un cadáver antes de que hayan transcurrido 24 horas tras la muerte. Y es así precisamente, para evitar cometer el error de enterrar a una persona viva.


Como son muchos los casos documentados, hoy nos centraremos en 4 historias, no quiero traumatizaros con demasiada información, aunque ya os adelanto que habrá más  ; )

 


Isaac Ramirez Perez

Era de San Andrés Minas en Honduras. Tenía 27 años. Fue declarado muerto en el Hospital de Occidente tras realizarle una cirugía de vesícula el 7 de Octubre de 2009.
Después de que se le diera por muerto, fue velado por su familia durante varias horas. Una vez que se le dio sepultura (en el cementerio de Azacualpa, aldea de La Unión, Copán), los vigilantes cambiaron el turno a los compañeros de la noche. Durante la noche, oyeron aterrados golpes y voces desde un nicho: “¡Sáquenme de aquí!, ¡Sáquenme de aquí!, Noelia, mamá!". Esto sucedió el 8 de Octubre de 2009.
“Siempre hacemos rondas, aquí se duerme poco. A veces con tanta historia y con la soledad es normal que se escuchen cosas, pero esa noche se oyó bien cuando el muchacho gritaba." Contó uno de los vigilantes. "Eran gritos de angustia, pero nosotros teníamos temor. Pasamos toda la noche pensando en lo que habíamos escuchado”, relató uno de los centinelas.

Cuandose hizo de día y los guardias hicieron el cambio de turno, comentaron lo ocurrido a sus compañeros y entonces se enteraron de que el día anterior habían sepultado a Isaac.
El hermano de Isaac señalando el nicho.
De inmediato la noticia corrió en el pueblo y avisaron a los parientes. A las ocho de la mañana, los hermanos de Isaac y los vecios llegaron hasta el cementerio. Los familiares, armados con una barra abrieron la tumba y sacaron el ataúd.

El cuerpo de Isaac estaba sudado, la camisa que escogió su madre para enterrarlo estaba desabotonada y su pecho presentaba varios arañazos.
Tenía sudor en la frente, el cuerpo estaba flexible y caliente.
“Cuando abrimos el ataúd Isaac sudaba, estaba caliente y abrió un ojo. No podíamos creer lo que estaba pasando". Dijo el hermano.
Cuatro horas después el médico certificó por segunda vez en 24 horas la muerte de Isaac, pero esta vez por asfixia.


Anna Hockwalt 

Nota periodística del 8 de febrero de 1884, publicada en diario The New York Times:
“DAYTON, Feb. 5.- Una sensación fue creada aquí por el descubrimeinto del hecho que la señorita Hockwalt, una joven dama de la alta sociedad, quien supuestamente había muerto improvistamente el 10 de Enero fue enterrada viva.

La terrible verdad fue descubierta solo hace unos días y desde entonces ha sido el comentario de la ciudad. Las circunstancias de la muerte de la señorita Hockwalt fueron peculiares. Ocurrió en la mañana del matrimonio de su hermano con la señorita Emma Schwind en la iglesia Emannel. Poco antes de las 6, la joven se estaba vistiendo para la ceremonia y había ido a la cocina. Unos momentos después fue encontrada sentada en una silla con su cabeza apoyada en la pared y aparentemente sin vida.. el Dr. Jewett la declaró muerta.


En esos momentos se estaba leyendo la misa en la iglesia Emannel y se pensó que lo mejor era continuar, y el matrimonio fue realizado en majestuosidad.


El examen mostro que Anna era de temperamento excitable, nerviosa y sufría de taquicardia. El Dr. Jewett pensó que esta era la causa de la supuesta muerte. Al dia siguiente, la dama fue sepultada en Woodland. Los amigos de la señorita Hockwalt no fueron capaces de olvidar la terrible impresión de que sus ojos tenían un inusual color natural y no podían desechar la idea de que ella no estaba muerta. Ellos llevaron su preocupación a los padres de Anna y el solo pensamiento los asusto tanto que el cuerpo fue sacado de su tumba. Fue reportado que cuando el ataúd fue abierto se descubrió que el supuesto cadáver de Anna estaba recostado en su lado derecho. Se había arrancado el cabello de raíz y se había mordido la carne de los dedos.


El cuerpo fue nuevamente enterrado y se hicieron esfuerzos para negar los hechos, pero hay quienes afirman que vieron el cuerpo y que las cosas pasaron como se cuenta."


En diciembre de 1877, la "Gaceta Médica Británica (British Medical Journal)" publicó un artículo sobre el caso de una mujer desconocida quien fue enterrada en una fosa común. Días después del suceso, la tierra que ella tenía encima fue removida para sepultar ahí otro cuerpo y se observó que la manta en que el supuesto cadáver de la desconocida estaba envuelto se hallaba totalmente rasgado. La mujer incluso se había roto las extremidades tratando de salir de su sepulcro.

 Mary Norah Best 

Tenía 17 años, era la hija adoptiva de la señora Moore Chew. En 1871 fue declarada muerta de cólera en Calcuta, India. Fue introducida en un ataúd de pino y llevada a la cripta familiar de la familia Chew en un antiguo cementerio francés de Calcuta.
Diez años después, en 1881, la cripta fue reabierta para introducir el cuerpo de su tío. Al entrar, el asistente del sepulturero encontró la tapa del ataúd de Mary en el suelo. Su esqueleto estaba con la mitad dentro y mitad fuera del ataúd. Aparentemente después de ser sepultada, Mary despertó y luchó violentamente hasta que fue capaz de abrir la tapa de su féretro.
La hipótesis más aceptada sobre este caso indica que Norah fue envenenada por el cirujano que la declaró muerta precipitadamente (él obtendría algún beneficio con su muerte). Después, Norah habría despertado encerrada en un ataúd y lo habría hecho caer al suelo con un movimiento brusco. Roto, el féretro le habría permitido salir, pero el golpe en la cabeza por la caída la hizo desmayarse y posteriormente, morir.



Mr Jenkins
En febrero de 1885, el diario The New York Times publicó la historia de un hombre identificado como "Jenkins", quien fue declarado muerto después de pasar varios días en cama, primero con fiebre y después gélido, sin moverse y sin pulso aparente. Jenkins fue enterrado pese a que las personas que pusieron su cuerpo en el ataúd afirmaron que estaba tan flexible como el de una persona viva.
Días más tarde, el féretro fue exhumado con el objetivo de hacer un reacomodo en el mausoleo familiar donde estaba. Los encargados de hacer el traslado abrieron el ataúd para evaluar si el cuerpo podía viajar tal como estaba o si era más conveniente llevarlo en una base de metal y descubrieron el cadáver boca abajo, con grandes trozos de cabello arrancado en sus manos, además de varias rasgaduras en la tela del sarcófago.



CURIOSIDADES

Andersen
Se llama tapefobia al miedo irracional y persistente a la idea de ser enterrado vivo, como consecuencia de haber sido diagnosticado muerto prematuramente. El término tapefobia proviene del griego (taphos significa "tumba"), se podría traducir como "temor a las tumbas". Esta fobia también se conoce con el nombre de tafofobia, taphefobia y tafefobia.

El escritor Hans Christians Andersen nunca se iba a dormir sin colocar en la cabecera de su cama un cartel en el que se podía leer: “Me encuentro sólo en animación suspendida”. Incluso que, días antes de su muerte, Andersen pidió a un amigo que cuando le abrieran las venas para constatar realmente que aquella se había producido. 

Cuando el cementerio Les Innocents en Paris fue trasladado desde el centro de la ciudad hasta los suburbios, el numero de esqueletos encontrados boca abajo convenció a mucha gente y a varios doctores que el entierro prematuro era muy común.

Hoy, cuando se emite un certificado de defunción, usualmente los doctores certifican la "muerte cerebral" para definir a una persona como clinicamente muerta. Las personas son consideradas muertas cuando la actividad cerebral cesa.

En el siglo XVIII en Francia, se llegaron a conocer 189 casos de enterramientos en vida. Y aquí, las cifras serían parecidas.  

El escritor español Luis Zapata de Chaves (1526-1595),  recoge en su obra "Varia historia", compilada alrededor de 1591-1594, diversos casos de enterramientos prematuros, llevados a cabo durante las periódicas epidemias de peste que azotaron España durante el siglo XVI. En el capítulo 185, titulado "De cosas extrañas que con peste acaecieron en Málaga", se puede leer: "También es de harta maravilla otro caso, que en tanta confusión –que medio vivos, por despachar los embarazados ministros, se arrojaban por ahí los recién muertos– echaron en el carnero un vivo, y muchos muertos sobre él y cal viva para que los consumiese presto; y al echar de otros dio voces aquel vivo hombre, quien había tres días que se echaban en el carnero cuerpos muertos; óyenle, respóndenle, sácanle vivo de la misma casa de la muerte con muchas llagas de que le comió la cal viva pechos y piernas y brazos; y, en fin, en tanta mortandad quedó sano y alcanzó después largos días de vida, pasando primero de la vida a la muerte y después de la misma muerte tornando a volver a la vida acá" .

Hay una leyenda urbana que afirma que la expresión inglesa saved by the bell (‘salvado por la campana’) se originó por los sistemas de cuerda medievales para alertar a quienes se encontraban en la superficie en caso de entierro accidental. En realidad, la frase proviene del boxeo. No hay evidencia de que en la Edad Media existiera un temor generalizado a ser enterrado vivo.

Kempis
Algunos creen que a Thomas A. Kempis, un monje agustino que escribió "La Imitacion de Cristo" le fue negada la canonizacion porque le fueron encontradas astillas debajo de sus uñas. Las autoridades canónicas determinaron que cualquiera que aspire a ser santo no combatiria la muerte si se encuentra en la situación de ser enterrado vivo.


 Fuentes:
http://es.wikipedia.org 
http://medtempus.com
http://de10.com.mx
 http://listverse.com
http://paginapolicial.blogspot.com/
 http://wonderfulgalaxy.blogspot.com
http://www.portalnet.cl
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